Quid pro quo

Daría mi vida por la tuya. Por pasar cada instante a tu lado. Por verte reír y ser la causa. Por contemplar como triunfas tantas veces, que el orgullo me salga por la boca cuando voy de tu mano.
Quiero pasar toda la vida contigo, y oírte reír en mi oído. Y gemirnos. Y cantarnos canciones hasta cambiar tanto la letra, que lo único que tenga sentido ahí sea el que nosotros queramos ponerle.
Quiero que tengamos esa confianza que me haga escuchar tus alas al vuelo, a sabiendas de que al final, volverás a casa cuando llegue la noche.
Quiero que seas casa.
Que seas toda la vida.
Que seamos esa clásica historia de aquellos dos que se enamoraron cuando todavía no sabían lo que era el amor, pero que nunca necesitaron una explicación más allá de la que ellos mismos habían decidido darle.
Quiero verte crecer y admirar tus pasos. Y mirar lo alto que has llegado, siempre desde tu altura.
Quiero que derribemos muros, que cambiemos el mundo, que gritemos alto, que riamos fuerte, que seamos uno. Y que nunca necesitemos a nadie más, porque no haya nada más que nosotros mismos.
Daría mi vida por la tuya, porque al final eres tú el que me ha enseñado a vivir y eso mi amor, no tiene precio, por mucho que quiera.

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