Pronóstico de lluvia

Cuan equivocada estaba en el destino de mis palabras, días antes de saber que una vez llegada a tu puerto, no iba a haber marea posible que me hiciera desembocar en desierto para quitarme al menos, una quinta parte de sed de ti. Fuiste el mayor descubrimiento posible para un barco dado a la deriva, al que le encantaba naufragar en aguas poco profundas, sin necesidad de darse cuenta de que el mar abierto se abría a escasos pasos y al lado de este, la libertad. No he podido aún encontrar las palabras exactas, fuera de toda esta palabrería barata de poeta ahogada en la necesidad constante de saber amar, y poder describirlo, que me hagan estar satisfecha sabiendo que este texto lleva tu nombre, y que no haya forma humana o posible, de hacerlo mejor. Ahora te escribo a ti, serendipia con cara de toda la vida, con cara de no te vayas nunca, de no te quiero perder, de no quiero que esto acabe, de no quiero nada que no tenga que ver contigo, de que te quiero, aquí, conmigo, como si fueras ese abril del que siempre hablo idealizando todo aquello que empezó floreciendo y acabó en otoño, siendo yo, la única hoja en pie.f2a682ffdc5deb48f1694583f9ed6ddb

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