Mentiría si dijera que te voy a echar de menos

(Querido 2016: no te voy a echar de menos)

El otoño se consume en los últimos días de un año que ha dado tanto de cal, que la arena ha quedado prácticamente imperceptible ante los ojos de la buena suerte.

De diciembre a diciembre, han ocurrido muchas cosas. Me he enamorado tan fuerte que no valdría de nada negarlo. He sacado un clavo con otro clavo, y a este último lo he arrancado de lo más hondo de mi ser. He cometido errores con nombre de hombre, y he conocido a personas con olor a destino, a casa y a libro nuevo.

Me he masturbado, he pecado, he reído, he llorado y he escrito textos que lloraban cuando yo no siquiera podía respirar.

He odiado mi cuerpo, mi cara, mi pelo, y mi vida a cada paso que daba, y he amado mis cicatrices por primera vez en mucho tiempo.

He sufrido una metamorfosis que haría temblar al mismísimo Kafka, y desde entonces he defendido causas en las que creo con Frida dibujándome en el pecho.

Me he puesto en mi piel, cansada de vivir en la de otros y me he mirado al espejo sin miedo a la mirada crítica de quien mejor me conoce y quien más me odia a la vez.

Madrid me ha hecho llorar de felicidad, y he sentido que mi vida tenía sentido por primera vez desde que descubrí la escritura. 

Tengo dos tatuajes en el cuerpo que me recuerdan cada día que tengo que cuidar aquello que ha conseguido hacerme más fuerte según pasaba el tiempo. 

Mis dieciocho se vieron empañados por alguien que no vale la pena mencionar, y aprendí con eso que el amor se rompe cuando te das cuenta de que no vale la pena llorar por alguien que no lo haría por ti. De ahí también aprendí que nada dura para siempre, aunque lo quieras.

Esa fue la vez que más lloré. Me pasé los días buscando una solución para una ecuación a medias, a sabiendas de que las matemáticas nunca fueron lo mío,

pero también me hice más FUERTE,

y pasé página, cerré el libro y me olvidé de todo lo que un día había sido mi vida, para en vez de observarla, comenzar a vivirla, y después de tantos días de búsqueda, 

              ME ENCONTRÉ 

                            ME SALVÉ 

                                        Y ME HICE EL AMOR

y al final comprendí que todo era pasajero, y el 2016 también. 

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