Pero cierto

Es increíble como a veces, no necesitas más que un abrazo para sentirte mejor. Es como si todo el peso que soportas sobre tus hombros a diario, ahora se dividiera en dos, y sólo doliera la mitad. Aunque reemplazando ese dolor, a veces parece que todo acaba por doler muchísimo más, cuando te das cuenta de que tendrás suerte si alguien se da cuenta de que necesitas un abrazo, o cualquier otra expresión o gesto que muestre un atisbo de mínima preocupación por esa sonrisa, que es más falsa que las películas que venden sobre una manta en cualquier acera. Sé  que puedo llegar a ser rara a veces, que no me llegas a conocer hasta que me rompo, y en el momento en que eso ocurre es cuando te das cuenta de donde comienza la máscara y donde termino yo. Y eso, es muy triste.

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